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Santo del día:

15/11/2017
San Alberto Magno

Nació en Lauingen (Alemania) en 1193, aunque estudió en Padua y en París antes de unirse a los dominicos. Ejerció el profesorado con mucho éxito en varios lugares desarrollando una impresionante labor intelectual. Fue un destacado teólogo, filósofo y hombre de ciencia, sumando una humildad y pobreza ejemplar. Ordenado obispo de Ratisbona, puso gran empeño en lograr la concordia entre sus contemporáneos, llevando a buen puerto misiones de paz. Su producción literaria es importante en el campo de la filosofía y teología y también en el de las ciencias naturales. Tradujo, comentó y clasificó textos antiguos, en tiempos en los que no se hacía, especialmente de Aristóteles. Como peculiaridad, destaca su descubrimiento del arsénico. Murió en Colonia (Alemania), tal día como hoy el año 1280.

CALENDARIOS concretos del día en España:
Bernabitas y HH. Angélicas de San Pablo: Santa María Virgen, Madre de la Divina Providencia (S). Monfortianos: (MO).
Toledo: San Eugenio, obispo (F).
Dominicos: San Alberto Magno, obispo (F).
Hijos de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad y Hermanas Sacramentinas Ciegas: Nuestra Señora de la Divina Providencia (F).
Salesianas: Beata Magdalena Morano, virgen (MO). Salesianos: (ML).
Carmelitas: Conmemoración de todos los difuntos de la Orden.

MARTIROLOGIO del día:
San Alberto, apellidado “Magno”, obispo y doctor en Iglesia, que ingresó en la Orden de Predicadores en París, enseñó de palabra y en sus escritos las disciplinas filosóficas y divinas, y fue maestro de santo Tomás de Aquino, uniendo maravillosamente la sabiduría de los santos con la ciencias humanas y naturales. Después se vio obligado a aceptar la sede episcopal de Ratisbona, esforzándose asiduamente en fortalecer la paz entre los pueblos, pero al cabo de un año prefirió la pobreza de la Orden a toda clase de honores y murió santamente en Colonia, en la Lotaringia Germánica (1280).
2. En Hipona Regia, de Numidia, los veinte santos mártires cuya fe victoriosa celebró san Agustín y de los cuales sólo se recuerdan los nombres del obispo Fidenciano, de Valeriana y de Victoria (s. III/IV).
3. En Edesa, de la región de Osrhoena, santos mártires Gurias, asceta, y Samona, que, bajo el imperio de Diocleciano, después de prolongados y crueles tormentos fueron condenados a muerte por el prefecto Misiano y degollados (305).
4. En Nola, de la Campania, san Félix, de cuyos cuidados pastorales y devoción se honra la ciudad (s. IV/V).
5. En Bretaña Menor, san Maclovio o Macuto, obispo de Alet, que, nacido en Cambria, murió en Saintes (640).
6. En Cahors, de Aquitania, san Desiderio, obispo, que construyó muchas iglesias y monasterios y hasta edificios para el bien común, sin olvidarse de preparar las almas para su celeste Esposo, como verdaderos templos de Cristo (655).
7. En el lugar de Irschenberg, en Baviera, santos Marino, obispo, y Aniano, mártires (s. VII/VIII).
8. En Rouen, de Neustria, san Sidonio, abad, oriundo de Irlanda, que hizo vida monástica primero en Jumièges, después en el monasterio de Herio, en la isla de Noirmoutier, bajo la dirección de san Filiberto, y finalmente en el monasterio de Saint-Saens por él fundado (c. 684).
9. En Rheinau, entre los helvecios (hoy Suiza), san Fintano, procedente de Irlanda, que vivió mucho tiempo en un monasterio, pero después se recluyó en una pequeña celda, junto a la iglesia, escondido por amor de Dios (879).
10. En el cenobio de Klosterneuburg, en Austria, sepultura de san Leopoldo, príncipe de esa provincia, a quien se honró, aún en vida, con el sobrenombre de «Piadoso», pues fue siempre obrador de la paz y amigo de los pobres y del clero (1136).
11. En Readings, en Inglaterra, beatos mártires Hugo Faringdon o Cook, abad de la Orden de san Benito, y Juan Eynon y Juan Rugg, presbíteros, los cuales opusieron tenaz resistencia al rey Enrique VIII, que intentaba apropiarse la autoridad de la Iglesia, y por esa causa, acusados de traición, delante del monasterio fueron ahorcados y descuartizados (1539).
12. En Glastonbury, también en Inglaterra, beatos mártires Ricardo Whiting, abad, Roge James y Juan Thorne, presbíteros de la Orden de san Benito, que, acusados falsamente de traición y sacrilegio, durante el mismo reinado también fueron ahorcados y descuartizados (1539).
13. En Ferrara, de la Emilia, beata Lucía Brocadelli, religiosa, que, tanto en el matrimonio como en el monasterio de la Tercera Orden de Santo Domingo, sobrellevó con paciencia muchos dolores y vejaciones (1544).
14. En Nagasaki, del Japón, beato Cayo Coreano, mártir, que, siendo catequista, por confesar a Cristo fue condenado a la hoguera (1627).
15. En Caaró, del Paraguay, santos Roque González y Alfonso Rodríguez, presbíteros de la Compañía de Jesús y mártires, que ganaron para Cristo a los pueblos indígenas abandonados, fundando las llamadas “reducciones”, donde se compaginaban libremente las artes y la vida social juntamente con la práctica cristiana. A causa de esto fueron asesinados a traición por un sicario de una persona adicta a artes mágicas (1628).
16. En Roma, san José Pignatelli, presbítero de la Compañía de Jesús, que trabajó mucho para reforzarla en un momento peligroso de extinción y se significó por su caridad e integridad de costumbres, siempre con las miras puestas a mayor gloria de Dios (1811).
17. En Mengo, lugar de Uganda, san José Mkasa Balikuddembé, mártir, que estando al frente del palacio real, recibido el bautismo ganó a muchos jóvenes para Cristo y defendió a los niños de la corte de las pasiones viciosas del rey Mwenga, y, debido a esto, el rey, enfurecido, ordenó degollarle a los veinticinco años de edad (1885).
18. En San Remo, de la Liguria, en Italia, beata María de la Pasión (Helena) de Chappotin de Neuville, virgen, que, enamorada de la humildad y simplicidad de san Francisco, fundó las Hermanas Franciscanas Misioneras de María, para el servicio de la mujer en tierras de misión (1904).
19. En Wadowice, de Polonia, san Rafael de San José (José) Kalinowski, presbítero, que en la insurrección del pueblo contra el opresor durante la guerra, fue hecho prisionero por los enemigos y deportado a Siberia, y después de sufrir muchas calamidades, por fin recuperada la libertad, ingresó en la Orden de los Carmelitas Descalzos, la cual promovió notablemente (1907).
 

 
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